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MI HISTORIA EN EL MAQUILLAJE

cosmetica

Me dedico al arte de maquillar hace años, creo que perdí la cuenta exacta, pero en estos años he visto de todo: chicas con depresión, algunas con exceso de egocentrismo y tantas otras que usan el maquillaje como una herramienta psicológica. Subir o bajar el ánimo con un cosmético es lo que yo llamo la magia del maquillaje.

Y en todo este tiempo han pasado por mis manos aquellas chicas que tienen los problemas más gigantes de la vida, otras que sólo cuentan una experiencia tierna o similar a muchas otras, sea como sea las mujeres han aportado un grano de vitalidad a mis ganas de seguir desarrollando mi trabajo como Make up Artist.

Esta historia sé que muchas de ustedes la conocen: recién titulado como Relacionador Público y especializado fuera de Chile en Proyección de Imagen es que caí en el mercado del maquillaje, de casualidad me capacitan y preparan para tener el que ahora es una de mis fuentes de ingreso. Estando en una empresa de cosméticos es que trabajé sin parar, maquillando casi como un autómata, cero ganas, cero vitalidad y mucho menos motivación que -1% Me sentía frustrado y desganado, no sentía que mi intelecto estaba siendo satisfecho con este nuevo oficio.

Día a día era lo mismo, hasta que me fui apagando y deprimiendo.

Mi historia en el maquillaje comenzó cuando me gritan, hace muchos años, en un pasillo de un Mall en Santiago, era una chica que corrió para alcanzarme y contarme su historia: ella tuvo un automaquillaje conmigo en una tienda que ni recordaba, un año y meses atrás, obligada por su hermana y por el sistema de vida de tener que ser y sentirse linda, ella, lamentablemente, no era muy bendita de la mano de belleza natural: tenía sobrepeso, exceso de vellosidad producto de problemas hormonales, por eso mismo su cabello lucía seco y sin vida, y la depresión la llevó a vestirse mal. Ese día que cayó en mis manos me dijo directamente: “No me interesa nada del maquillaje, yo sé que soy fea y no tengo solución, aunque mi hermana me diga que puedo aprender, así que lleguemos a un trato, tú me maquillas callado y ella te comprará todo lo necesario” Y así fue, maquillé hablando por inercia y siendo ignorado por completo.

Lo que yo no vi fue que al llegar a su casa la vio el chico del quien estuvo enamorada por años, de niños eran vecinos y él se burlaba de su obesidad y menoscababa su físico con insultos y bullyng. Al verla maquillada se acerca diciéndole: “Y tu?? Que tenís en la cara??” en ese instante ella me odió y maldijo por completo, porque el chico que le gustaba tenía nuevo pretexto para burlarse, antes que eso sucediera se puso a la defensiva y le respondió: “Nada… estoy maquillada… te importa??”  La respuesta del aludido fue sorprendente: “Sí… me importa… te ves bonita”

Eso fue suficiente para que su sorpresa fuera máxima y correr dentro de la casa y comentar todo con su hermana que fue testigo de ese gran acontecimiento. Me buscaron por todos lados para ver si yo le enseñaba a repetir con maquillaje lo que se había logrado pero no dieron conmigo. Sea como sea el destino juntó a los vecinos – amigos y los fue acercando poco a poco, hasta que él confesó que los insultos y el bullyng era una estúpida forma de llamar su atención porque siempre estuvo enamorado de su hermosura como persona, y el maquillaje fue un pretexto para elogiarla y acercarse.

Pasando los meses se pusieron de novios y no retrasaron más lo que sabían hace años: decidieron casarse. Al momento de encontrarnos y de que ella me contara esa bella historia estaban en planes de bajar de peso y preparar así el cuerpo para pronto, dar la bienvenida a un bebé.

Luego de despedirnos quedé parado en el pasillo de ese frío Mall y con la extraña sensación de que fui un miserable mal agradecido de la vida, que estaba desperdiciando el hecho de que podía lograr cambiar la vida de alguien con algo tan básico como la “pintura de cara”. Fue en ese momento en que mi pasión explotó y quise desarrollar mi habilidad con certeza y exactitud, ser preciso y entregar mi arte con la mayor de las eficiencias, ser delicado y comprensivo, y fue el paso que me abrió los oídos y la mente para albergar tanta necesidad e historias femeninas, comprender su vida e interpretar sus estados de ánimo, dar cabida a la belleza y solucionar su momento de tristeza con algo de color, color de cosméticos que darán un minutito de satisfacción y amor propio.

Es ese oído el que me hace levantarme, crecer e impulsar mi negocio, y ese es, justamente el corazón de Maquillaje Estudio.

Mau

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